Un sistema autoorganizado es un sistema adaptativo cibernético (o dinámico) en el que la memorización de información (acumulación de experiencia) se expresa en un cambio en la estructura del sistema.
Un ejemplo son varios emisores auto-oscilantes de ondas electromagnéticas (por ejemplo, dipolos magnéticos variables), provistos a la acción de fuerzas electromagnéticas únicamente internas. Dos dipolos magnéticos, siendo paralelos, en fase y ubicados cerca uno del otro, se repelen mutuamente hasta una distancia ligeramente menor que la longitud de onda de su radiación y son retenidos a esta distancia por fuerzas electromagnéticas. Con un pequeño cambio en la distancia y con una desviación del paralelismo, surgen fuerzas que los devuelven a su posición estable anterior. En presencia de pequeños campos magnéticos constantes de atracción mutua, las fuentes auto-oscilantes entran espontáneamente en sincronismo. A dos dipolos se le puede sumar un tercero, un cuarto, etc., y se obtiene un sistema elástico que se autoorganiza en el espacio y en fases de oscilaciones (es decir, en el tiempo) en todos los grados de libertad.
El sistema es el modelo principal de un cuerpo rígido (elástico) dentro del marco de la teoría de Faraday-Maxwell.